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 Dr. Catalan Balaguer en el minuto 19

Después de la emisión, el día 11 de junio, del programa Repor (canal 24 horas) “Concentrados en el TDAH”, aprovecho para ampliar mi punto de vista con respecto al abordaje terapéutico de los niños que tienen dificultad para mantener la atención.
Todo ello derivado de mi experiencia clínica, con más de 40 años de actividad profesional.
Antes de plantearse un tratamiento médico, conviene descartar la presencia de desajustes estructurales, funcionales y/o emocionales y tratarlos convenientemente.
En muchas ocasiones, por no decir en todas (95%), he detectado, en los niños diagnosticados o en vías de diagnóstico de TDAH, una o algunas de las siguientes alteraciones que entorpecen la correcta atención para el desarrollo de las actividades académicas.
Es necesario hacer una amplia valoración de cada niño, para detectar la presencia de alteraciones.
Niños con problemas biológicos: importantes alergias, desequilibrios de la glucosa, y los muy frecuentes trastornos del sueño.
Niños PAS. Alto nivel de sensibilidad emocional y perceptiva. Les cuesta centrarse por no saber filtrar la llegada de estímulos, especialmente los auditivos, sobresalto o miedo ante los ruidos.
Desórdenes estructurales y/o funcionales visuales. Niños con antecedentes de estrabismo, ambliopía (ojo vago), hipermetropías tratadas de forma tardía.
Desórdenes estructurales y/o funcionales auditivos. Antecedentes de otitis repetitivas, ocupación de moco en el oído medio, retraso en la aparición del lenguaje.
Desordenes laterales. Presencia de hemiparesias, lateralidad tardía, contrariada o cruzada.
Dispraxia o dificultad para automatizar los movimientos. Niños torpes. Les cuesta mucho desarrollar actividades gráficas, dibujos, escritura y se distraen cuando tienen que enfrentarse a estas tareas.
Los niños creativos, imaginativos, tienen más facilidad para perder su atención cuando tienen alguna disfunción de las enumeradas con anterioridad. También si no está motivado/a para desarrollar la tarea que se le propone.
Los niños movidos, ahora llamados hiperactivos, pueden no estar atentos por el exceso de acción motora. Las causas de su inquietud pueden ser múltiples:
Niños con problemas biológicos: piel atópica, parasitosis repetitivas, malabsorción intestinal.
He seguido la evolución de muchos niños movidos que han llegado a manifestar la presencia de Altas Capacidades. La alta génesis energética, durante las primeras etapas, no se canalizan por los circuitos cerebrales superiores y se derivan a la motricidad.
Presentan gran incidencia de dificultad de atención los niños adoptados, prematuros, nacidos en el último trimestre y niños que han sufrido períodos largos de hospitalización. En la exploración encontramos con mucha frecuencia, malas bases organizativas motrices, alteraciones laterales, traumas emocionales y/o alteraciones en el sueño.
Repito el concepto principal ante la presencia o posible presencia de TDAH: Antes de plantearse un tratamiento médico, conviene descartar la presencia de desajustes estructurales, funcionales y/o emocionales y tratarlos convenientemente.
En bastantes ocasiones se suman diferentes alteraciones en el mismo paciente y deben ser abordadas de forma jerárquica, atendiendo primero a las más antiguas y/o de mayor interferencia. Cuando se hace la valoración inicial, es necesario tener una visión amplia y no olvidar la posibilidad de que coexistan diferentes factores.
Estoy atendiendo a niños que se han tratado o se están tratando con medicación y no se han conseguido los objetivos previstos. Y efectivamente tiene alteraciones estructurales o funcionales que no les han permitido mejorar su atención, a pesar de tomar psicotrópicos.
La mejor forma de abordar este frecuente trastorno es la PREVENCIÓN: Organizar una buena base psicomotora, circuitos preventivos, atender las alteraciones visuales y auditivas desde que se manifiestan, reactivar la correcta estructuración de las vías y centros cerebrales visuales y auditivos, ayudar a organizar una correcta lateralidad y ENTRENAR la capacidad de atender, a través de la música, el cuento, el juego… desde que son pequeños. Y evitar el uso de pantallas, móviles, tabletas en edades tempranas… que centran la atención de forma pasiva y dificultan la activación de la atención que necesitarán en la escuela.
El tema no es tan simple como parece.
Pero se pueden hacer muchas cosas y no tener que llegar a la medicación.